Antes de ser el templo que conocemos en la actualidad, Jesús Nazareno
era una pequeña capilla ubicada en la Avenida Carabobo, que comenzó a
construirse el 25 de febrero de 1895 por doña Isabel Echavarría, muy devota al
Señor con la cruz acuesta; y terminada el 5 de agosto de 1899. Al día
siguiente, día 6, fiesta de la Transfiguración del Señor,
con el traslado de la estatua de Jesús Nazareno (donada por la Sra.
Leonor Arango de Muñoz), desde la capilla de la Vera Cruz hacia la nueva
ermita, se inauguró la capilla y el culto al Señor cargando la Cruz. La capilla
medía 32 metros de largo, por 9 de ancho. Limitaba por la castiza fachada con
la Av. Carabobo, y por el costado con la calle Moore. Los Misioneros de
esa época convirtieron la humilde Capilla en un Cielo en la tierra. Hicieron de
la pequeña Iglesia de Jesús Nazareno uno de los centros de mayor intensidad de
la piedad cristiana de todo Medellín.
Está precedida de un bellísimo pórtico en el que la figura del Nazareno cargando la cruz recibe a los fieles
y los invita a la reflexión y a la conversión. Ya dentro se visualiza
la solemne belleza, en que la profusión de detalles enmarcan preciosas
imágenes y obras de arte de sin igual belleza.
En lo alto de la torre, se vislumbra airosa una imagen de la Madre
de Dios, María Santísima, bajo la advocación del Inmaculado Corazón de
María en el que se albergan tantas grandezas y del que fluyen
ríos de amor y de paz.
Jesús
Nazareno camina recorriendo el
Víacrucis y uniendo al Madero Santo todos los dolores y todas las esperanzas del
mundo, que son llevados con amor por el Maestro Divino que, en esta templo,
luce sereno y lleno de esa tierna misericordia con la que abrasa la
Cruz en las que se han de crucificar todas nuestras culpas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario